El melanoma produce 56.800 muertes al año en todo el mundo. En el 2025, en EE.UU. fue responsable de 8.500 muertes y en España de 1025 muertes en el 2023. No es el tipo de cáncer de piel más habitual, pero sí es el más peligroso.
La piel tiene memoria. Una de las causas que provocan la degeneración de las células cutáneas del melanoma es la alta concentración de rayos UVA que la persona recibió en su infancia y adolescencia. Todo el abuso de sol que percibió en su momento, terminan haciendo efecto décadas más tarde.
El melanoma, que se manifiesta como una mancha en la piel no uniforme, puede paralizar su desarrollo. Quedarse invernando. Esto no significa que el cáncer sea benigno, ni que se haya neutralizado. Con el tiempo se puede reactivar y volverse más agresivo. El mayor peligro de este cáncer estriba en la metástasis. Cuando se extiende a otros órganos del cuerpo.
José María trabajó al aire libre toda su vida. Primero en el campo y después en la obra. A los 60 años le descubrieron un melanoma en la frente. Una mancha marrón que se iba extendiendo y que presentaba diferente color en distintas partes. Pensaba que se debía a su trabajo en la construcción. Pero al parecer la causa se remontaba mucho más atrás. Hacer vida al sol, sin utilizar ningún tipo de protección, había sido la tónica general durante la mayor parte de su vida. Incluso cuando era niño.
Le cogieron a tiempo y consiguieron extirparle el tumor. Con el desarrollo de la tecnología médica que tenemos en la actualidad, los melanomas en sus primeras etapas se pueden curar en un porcentaje de entre el 90 y el 95% de los casos. Si esperamos a que el cáncer se desarrolle, el éxito del tratamiento baja al 35%.
Los tres tipos de cáncer de piel.
Existen tres tipos de cáncer de piel, y el melanoma es uno de ellos.
Uno de estos tipos es el cáncer de piel escalomocelular o enfermedad de Browen, que es como se denomina en sus primeras etapas. Se trata de una lesión cutánea localizada, que aparece en una zona de la piel que suele estar expuesta al sol o a las radiaciones Ultra Violeta. Su primera manifestación es una especie de costra marrón que presenta el núcleo blanquecino y que recibe el nombre de queratoma. El queratoma aparece inflamado y puede extenderse con rapidez.
No suele afectar a otros órganos, ya que se encuentra en la epidermis, la capa más externa de la piel. Esta yaga puede aparecer en diferentes partes del cuerpo, como la cara, los brazos, las piernas o las manos. Se suele tratar con cirugía y con la aplicación de pomadas especiales para evitar su reaparición.
Otro tipo de cáncer de piel es el carcinoma de células basales. Este cáncer se produce en una capa más interna de la piel, donde se encuentran estas células y su causa principal vuelve a ser la alta exposición a los rallos Ultra Violeta.
Se manifiesta por medio de manchas en la piel formadas por puntos, que se suelen volver escamosos. Es de crecimiento lento y suele aparecer en personas mayores de 50 años. En su desarrollo puede generar puntos de supuración y yagas sangrantes, o costra con llagas. Rara vez se extiende a otras partes de cuerpo, pero se debe extirpar lo antes posible para evitar su propagación.
El melanoma es el más peligroso de estos tres cánceres debido a que tiene una mayor capacidad de extensión. Provoca una especie de necrosis en la piel que se extiende a otros órganos del cuerpo, empezando por los ganglios linfáticos.
Los efectos del melanoma.
La revista Medline Plus describe los síntomas del melanoma con el sistema ABCDE. Estos son los rasgos que pueden hacer pensar que estamos ante un melanoma:
- Asimetría: La mancha en la piel es irregular y asimétrica. La mitad de la mancha es diferente a la otra mitad.
- Bordes: El tumor presenta bordes. Está perfilado de manera irregular.
- Color: El melanoma va cambiando de color a lo largo de la mancha. Presentando tonos marrones, café, bronce, negro, y algunas veces blanco, rojo o azul.
- Diámetro: La mancha suele tener un diámetro de unos 5 mm.
- Evolución: El melanoma va cambiando de aspecto. Presenta variaciones tanto en el dibujo como en el color.
El melanoma puede aparecer igual en la piel normal que en un lunar o en una mancha de nacimiento. Las manchas en la piel, relativamente grandes, son más propensas a convertirse en melanoma.
En aquellas personas que tienen lunares o manchas en la piel, una forma de detectar un posible melanoma es comprobar que la zona afectada se vea más fea que las otras manchas en la piel.
El melanoma está provocado por mutaciones en los melanocitos. Las células que producen la melanina. El pigmento encargado de dar color a la piel y al cabello. La melanina, además de materializar este rasgo genético, también protege la piel y otras partes del cuerpo de la radiación de los rayos UVA.
En su desarrollo, el melanoma se puede inflamar y producir picor o sangrado. Cuando este cáncer se ha extendido 4 mm por debajo de la piel y ha alcanzado los ganglios linfáticos, es más probable que se extienda a otros órganos y que pueda reaparecer, aunque se haya tratado.
Factores de riesgo.
El melanoma es más fácil que aparezca en personas con la piel clara, los ojos azules o verdes y el pelo rubio o pelirrojo. Su piel y cabello tiene una menor cantidad de melanina, lo que hace que esté menos protegida frente a la radiación solar.
La exposición prolongada al sol es otro factor determinante. Las personas que pasan mucho tiempo a la intemperie, y que reciben directamente los rayos de sol son más propensos a padecer algún tipo de cáncer de piel, incluido el melanoma. En este sentido, los climas soleados, como el mediterráneo o de alta montaña, experimentan un mayor índice de casos de melanoma que los climas continentales.
La exposición al sol es acumulativa y, como hemos apuntado al principio del artículo, crea un recuerdo en nuestra piel. Las personas que han sufrido quemaduras solares de niños o de adolescentes pueden padecer melanoma con el paso del tiempo.
La página web de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) sitúa la edad como otra condición en el desarrollo de la enfermedad. Así, el melanoma de extensión superficial, que es frecuente en personas con la piel muy clara, y que suele aparecer en la espalda, suele desarrollarse entre los 30 y 50 años. Mientras que el Lentigo Maligno Melanoma, que aparece en cuello, cara y brazos, es más frecuente en personas de edad avanzada.
Sin duda, el factor genético es otro de los condicionantes decisivos en el desarrollo de la enfermedad. Las personas que tienen antecedentes familiares cercanos que han tenido melanoma, y aquellos individuos que tienen muchos lunares o marcas de nacimiento son más proclives a desarrollar la enfermedad.
El melanoma en España es más frecuente en hombres que en mujeres y el riesgo de padecerlo aumenta a partir de los 30 años.
Cómo se extiende a otras partes del cuerpo.
Un asunto que preocupa del melanoma es su extensión. La metástasis a otros órganos del cuerpo. Es esta fase la que lo vuelve tan peligroso y la que aumenta la posibilidad de reaparición, aunque el tumor original se haya extirpado.
Las células cancerígenas del melanoma se sirven del sistema linfático y del sistema circulatorio para extenderse a otras partes del cuerpo. A través de estos fluidos viajan y se instalan en órganos que no están precisamente cercanos al tumor de origen. Así, por ejemplo, un melanoma que ha aparecido en el cuello, puede desencadenar metástasis en los pulmones o en el hígado.
Los efectos secundarios que provocan estas metástasis son variados, y en un primer momento, pueden pasar desapercibidos. Es decir, que no le demos importancia y que no lo asociemos al melanoma.
Una metástasis en los pulmones provoca tos persistente y sensación de falta de aire. En el cerebro, la metástasis da lugar a frecuentes dolores de cabeza, que con el tiempo, provocan convulsiones. En el hígado va a provocar inapetencia y un adelgazamiento sin motivo.
El melanoma puede extenderse a los huesos. Generando un debilitamiento del tejido óseo, dolor en huesos y articulaciones y una mayor propensión a padecer fracturas.
Uno de los signos más evidentes de la metástasis del melanoma es la inflamación de los nódulos linfáticos. El sistema linfático es el principal canal de extensión del melanoma, debido a su proximidad a la piel. Por lo que no es extraño que provoque este síntoma. No todas las inflamaciones de los nódulos linfáticos están producidas por un melanoma, solo un pequeño porcentaje. Pero si padecemos un melanoma de piel y se nos inflaman los ganglios es conveniente visitar al doctor y someternos a una biopsia.
El extraño comportamiento del melanoma.
La página web de la Fundación La Caixa resalta que el melanoma tiene un comportamiento peculiar. Es frecuente que en muchos enfermos se produzca un proceso de hibernación. Es decir, que el melanoma se paralice y deje de crecer. Es un fenómeno que se llama “senescencia”. Las células cercanas al melanoma dejan de dividirse y segregan una sustancia que frena la extensión y crecimiento de las células cancerígenas. Es este un mecanismo de defensa de la piel para frenar la propagación tumoral.
No es que el tumor haya dejado de actuar, sino que las células vecinas han creado una barrera protectora, que el tumor debe vencer para continuar avanzando. La destrucción de esta barrera puede llevar años, incluso décadas. Tiempo en el que parece que el melanoma está paralizado.
Por otro lado, como sucede con otros cánceres, aunque el melanoma se haya tratado con éxito, las células mutantes cancerígenas pueden seguir presentes en la piel. La enfermedad puede reaparecer pasados unos años. Las personas que han padecido un melanoma y se han recuperado tienen más probabilidad de volver a sufrir la enfermedad.
Por eso es importante que los enfermos que se han recuperado examinen su cuerpo con regularidad en busca de cambios inusuales o sospechosos. Muchas veces, entre pacientes que han padecido melanoma, se extirpan lunares atípicos para evitar que degeneren en un cáncer.
Para minimizar el riesgo de reaparición de la enfermedad, además de los chequeos periódicos, en caso de que lo proponga el médico, la prevención y la protección frente al sol es la mejor herramienta. La persona que ha pasado esta enfermedad debe protegerse cada vez que salga a la calle, poniéndose sobrero o gorra, llevando camisas de manga larga y pantalón o falda larga y aplicarse protección solar, incluso en los días nublados.
El tratamiento.
Los cirujanos del Centro Quirúrgico Calero y Manzano, una clínica quirúrgica de Cartagena (Murcia) que aborda una amplia gama de patologías, desde complicaciones en el aparato digestivo hasta enfermedades en la piel, nos indican que el tratamiento fundamental para tratar el melanoma es la cirugía. Casi siempre es necesaria una intervención quirúrgica para tratar esta enfermedad.
La operación consiste en extirpar el tumor y los tejidos circunstantes. La cantidad de tejido que se elimina depende de la profundidad que haya alcanzado el melanoma. Se pueden llegar a extirpar ganglios linfáticos cercanos si han sido infectados por el cáncer.
A pesar de la gravedad de la enfermedad, esta operación se realiza en unas pocas horas, con anestesia local y no requiere ingreso hospitalario. El paciente puede regresar ese mismo día a su casa y volver a su rutina habitual.
Para reducir el riego de reaparición, sobre todo si se ha producido metástasis, el doctor puede iniciar un tratamiento de radioterapia; de inmunoterapia, con medicamentos como el interferón, y aplicar fármacos tópicos que mejoren el sistema inmune en zonas localizadas.
El avance de la tecnología médica ha permitido que se puedan curar con éxito la mayoría de los casos de melanoma. Sin embargo, por su gravedad, es un tema ante el cual no debemos bajar la guardia.


