El estrés de la vida diaria es inherente a los habitantes de las grandes ciudades. En las ciudades de menor tamaño, más relajadas, el estrés no habita en las personas en la misma medida. No obstante, el ajetreo de la vida en cualquier ciudad no es comparable a la tranquilidad de la vida rural. Por lo que no es de extrañar que las escapadas rurales siempre sean una opción para los más cosmopolitas. Salir de vacaciones o pasar un par de días alejado de la rutina es mucho mejor si el lugar elegido se aleja de lo cotidiano. Es decir, irse de Madrid a pasar unas vacaciones a París puede ser contraproducente cuando lo que se pretende es descansar.
Aunque ya sabemos que el ser humano tiene un punto masoquista y suele optar por vacaciones que requieren una recuperación posterior. Pero esa no es la cuestión ahora. En este artículo queremos hablar sobre lo que define el turismo rural y aquellos aspectos que lo hacen ideal para recargar las pilas y volver como nuevo o como nueva.
En esencia, este tipo de turismo se centra en los entornos y actividades rurales, entre lo que podemos encontrar alojamientos del tipo bed and breakfast en medio del campo o alojamientos de época en granjas y pensiones rurales, en las que la experiencia inmersiva es mayor. Dentro de las actividades más populares que se pueden realizar dentro del turismo rural podemos optar por la equitación, el senderismo o el ciclismo, entre otras muchas. En la mayoría de los destinos rurales cuenta con actividades de todo tipo que van desde las visitas meramente culturales hasta las experiencias culinarias locales o la exploración de la fauna.
Nada falta en este tipo de turismo en el que, además, se puede descansar y volver a la rutina, como nuevo.
Una escapada con muchas opciones
Dentro del turismo rural existen tantas opciones como propósitos. En función de lo que se pretenda, se puede realizar un tipo de turismo rural u otro. Como nos explican desde Casa Rural La Fragua, rodeada de dehesas, arroyos y canchales junto a la vegetación de la zona, se puede buscar relax en un entorno silencioso, aventura por los ríos y senderos, cultura y gastronomía, etc. Según los intereses particulares y el momento, se puede optar por un destino que ofrezca más aventura, mejor gastronomía o simplemente relax.
Esto va también en función del momento del año en que se realice la escapada. Obviamente no se pueden realizar ciertas actividades en cualquier estación. La primavera y el otoño son excelentes para realizar senderismo o rutas en bicicleta; mientras que el verano es sinónimo de ríos y sombra; el invierno implica nieve y días cortos donde es muy adecuado sentarse relajadamente junto a una chimenea.
Elegir el destino y el alojamiento es algo que hay que hacer teniendo en cuenta el perfil de los escapistas. Puede tratarse de una familia con niños, una pareja, llevarse a la mascota o acudir en grupo. Pensar en la seguridad y la diversión en el caso de las familias es indispensable a la hora de buscar el alojamiento adecuado que disponga de habitación familiar, cuna y zona exterior cerrada. Los destinos deben tener senderos cortos, granjas escuela o centros de interpretación cercanos.
Si se trata de parejas y sus escapadas románticas, se busca mayor privacidad y experiencias más personalizadas. Cabañas aisladas, casas rurales completas o estudios con jacuzzi son algunas de las opciones más demandadas en estos casos. Se valora la orientación del porche, las cortinas opacas y la chimenea que no puede faltar. Poder reservar experiencias al caer la tarde, como catas en bodegas, baños termales o un paseo por el bosque, son algunas de las actividades más recurrentes.
En el caso de llevar mascota o ir en grupo, hay que tener en cuenta que se debe pedir la política de alojamiento de mascotas por escrito, donde conste el tamaño que se permite, suplemento, los espacios cercados y las normas a seguir. Para los grupos hay que definir la distribución de las habitaciones, los baños y los turnos en la cocina.
Una vez que se tiene claro el tipo de escapada y quiénes van a participar en ella, toca planificarla. Empezando por definir el propósito de la escapada, la duración de la misma y el presupuesto disponible. Si se busca descanso, aventura o cultura, las fechas en las que se va a viajar y el tiempo determinan la distancia más adecuada; en el caso de dos o tres días, unos doscientos cincuenta kilómetros son lo máximo; el presupuesto tiene que ser realista y contar con un diez por ciento extra para imprevistos.
Pasamos a investigar los posibles destinos y alojamientos. Conviene investigar con fuentes fiables como webs oficiales de turismo, oficinas locales, reseñas recientes, etc. Comparar los alojamientos por ubicación, servicios ofrecidos, políticas de cancelación y contrastar las fotos con la vista de la calle que proporciona Google es una buena manera de conocer la zona.
Por último, una vez que se ha elegido el destino y el alojamiento, se hace una reserva, se confirma y se prepara un plan B. La reserva debe hacerse con antelación y confirmar el check-in, la política de las mascotas y si existe contacto veinticuatro horas. Preparar un plan B es necesario por si se produce mal tiempo con el que no se cuenta y hay que cambiar las excursiones por la visita a una bodega o museo.
Equipaje en función de la actividad
Ahora que ya sabemos dónde vamos, el tiempo que nos vamos y lo que vamos a hacer, toca preparar el equipaje. En estos viajes (y en la mayoría debe ser así) hay que hacer un equipaje ligero y ordenado. Los imprescindibles son el DNI, la tarjeta sanitaria y del seguro, dinero y tarjeta, teléfono móvil con cargador y batería externa, botiquín básico, gafas de sol, linterna frontal, botella reutilizable, navaja multiusos, bolsas para residuos, toalla. En cuanto a la ropa, una camiseta técnica, una segunda capa cálida y una chaqueta cortaviento no pueden faltar en la maleta.
En función de las actividades que se vayan a realizar, se incluye en la maleta lo necesario: senderismo con sus botas especiales, bastones y mapa; actividades de agua con sus sandalias cerradas, toalla, bolsa estanca…; los paseos en bici implican un casco, guantes y ropa cómoda.
Por otro lado, tener en cuenta el clima y añadir un gorro, guantes, braga y calcetines térmicos si hace frío o un sombreo, camiseta ligera y protección solar en caso de calor.
A la hora de buscar las actividades locales que se quieren realizar, lo mejor es preguntar a los habitantes de la zona, las oficinas de turismo, las asociaciones de vecinos o las redes sociales del ayuntamiento y los guías locales. Elegir las actividades en función de la duración, la dificultad, los costes, la accesibilidad y la distancia y fijar un itinerario para realizarlas todas dentro del tiempo establecido y durante los días que se vaya a estar de escapada.
Puede parecer que planificar una escapada rural es más sencillo que organizar un viaje por todo lo alto a una gran ciudad con un hotel de lujo. Sin embargo, es muy habitual que se produzcan errores durante la planificación, por lo que vamos a citar algunos y la mejor manera de evitarlos.
Uno de los errores más habituales se produce durante la planificación previa. Momento en el que fallar por las prisas es bastante común. Los errores suelen ser hacer tarde la reserva, no leer la letra pequeña, ignorar las reseñas negativas o subestimar los accesos. Por lo que hacer un checklist de las reservas, llamar al propietario, verificar las carreteras y confirmar los horarios es esencial.
Durante la escapada es posible que se produzcan contratiempos puesto que la realidad cambia la circunstancia. Si hay lluvia, mejor visitar museos, talleres o mercados cubiertos; si se cancela una actividad, hay que consultar las alternativas y reorganizarse sin estrés.
A diferencia de otros tipos de viaje, el turismo rural proporciona a los viajeros algo más que alojamiento por unos días. Al reservar este tipo de escapadas, se tiene la oportunidad de acercarse a una cultura local, disfrutar de una cocina casera de lo más tradicional y participar en las costumbres locales. Son muchos los destinos rurales que ofrecen a los clientes paquetes completos que permiten vivir una experiencia única en la que se puede incluir desde el alojamiento más tradicional hasta las actividades más interesantes, como catas de vino o rutas a caballo.
En el momento de planificar este tipo de escapadas, resulta de gran importancia tener en cuenta una cuestión: cada destino ofrece una experiencia única. Por lo que investigar el destino elegido a fondo y con el tiempo suficiente, teniendo en cuenta las actividades de la zona, es fundamental para que la escapada sea de diez.
No podemos decir lo contrario: el turismo rural es una excelente opción y una de las mejores maneras de conocer la cultura y tradición de las zonas que se visitan y, en consecuencia, de nuestro país. Tanto si se viaja solo, en pareja, en grupo o en familia, el turismo rural tiene opciones para todos.


